La Empresa de Agua Potable de Quito es la primera en contar con la Certificación AquaRating, un reconocimiento internacional que entrega el Banco Interamericano de Desarrollo y la International Water Association, que certifica que sus servicios fueron sometidos a una evaluación integral. Este sistema de evaluación le permite a la empresa identificar las fortalezas y debilidades para mejorar su desempeño.

En total, 13 empresas de ciudades como Sao Paulo, Medellín, Chile, Buenos Aires, Uruguay, Córdova, Almería y Alicante buscaron la certificación. De ellas, Quito fue la primera en lograrlo.
Marco Antonio Cevallos, gerente general de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps), señaló que la evaluación consistió en desarrollar una plataforma informática que compara la gestión de una empresa modelo, ficticia y perfecta, con las empresas reales que buscan ser evaluadas. Se miden ocho parámetros, 60 indicadores y más de 340 prácticas. Se los califica y se establece una brecha entre la empresa modelo y la real. Esas brechas son las que deben irse cerrando con planes de acción.
La evaluación reveló que Quito tiene excelencia en prestación de servicios, calidad del agua y cuidado de fuentes hídricas. El 98,5{cc33faffd9d9f97fff9b96f627a3a08d009dd1b34e337199ec6566680adf0a68} del Distrito tiene servicio de agua potable y el 92,7{cc33faffd9d9f97fff9b96f627a3a08d009dd1b34e337199ec6566680adf0a68} accede a alcantarillado. Su gran deficiencia es el tratamiento de aguas residuales, pues solo el 1{cc33faffd9d9f97fff9b96f627a3a08d009dd1b34e337199ec6566680adf0a68} de las aguas servidas en la capital es tratada, el resto va a parar a los ríos.
Para Verónica Arias, secretaria de Ambiente del Distrito, eso se debe a que en Quito, hasta hace un par de años el tema del agua no se lo concebía en su integralidad, sino solo como provisión de agua y redes de alcantarillado. Es hora, añade Arias, de dar prioridad a la deuda ecológica. Precisamente, la evaluación a la que fue sometida la capital permitió enfocar y priorizar los proyectos a corto y largo plazos relacionados con los afluentes.
La primera planta de depuración de aguas negras de la ciudad, en Quitumbe, se inaugurará el mes entrante. La planta, con capacidad de tratamiento de 100 litros por segundo, está en período de prueba. El agua ingresa y pasa por un proceso de depuración, filtros, desinfección ultravioleta y sale apta para riego y agricultura. Su costo es de USD 13 millones.
Para Eduardo Espín, director de la Escuela de Ingeniería Ambiental de la U. Central, el problema de las aguas servidas es de alto impacto para la ciudad, ya que degradan la calidad del recurso de los ríos y estos pierden su capacidad de oxigenación: deja de existir vida acuática sana y aparecen microorganismos patógenos que producen malos olores y afectan la salud. Añade que la planta del sur resolverá solo una pequeña parte del problema.

Al respecto, Cevallos explica que están listos los estudios definitivos del Proyecto de tratamiento de Vindobona, que costará USD 900 millones y será 70 veces más grandes que Quitumbe. La planta que se construirá con alianza público-privada tratará 7 500 litros por segundo que provienen del resto de la ciudad.

En el 2018 se hará una nueva auditoría, por lo que la empresa, además de trabajar en sus debilidades deberá mantener sus fortalezas. En la actual evaluación, el puntaje más alto lo obtuvo en calidad de agua y gobierno corporativo.
El agua de Quito es la única del país con sello de calidad Inen. La empresa cuenta con 20 plantas de tratamiento y un laboratorio certificado internacionalmente donde se analizan 270 muestras mensuales de distintas zonas.
Verónica Sánchez, gerenta de Planificación y Desarrollo de la Epamps, aseguró que se hacen mediciones en la fuente, en la planta y en la red para garantizar la calidad del líquido. Existe incluso un grupo de catadores del agua: ocho personas con habilidades para verificar su sabor, olor y color.
La Epmaps invierte cada año USD 40 millones en extensiones de redes y mejoramiento de las plantas de tratamiento. Precisamente está por iniciar el proyecto Chalpi Grande Papallacta, que va a garantizar el agua para la ciudad hasta el 2040 a un costo de USD 70 millones. En 2 años alimentará con 2 200 litros por segundo al sistema Papallacta y beneficiará a parroquias de Pifo, Puembo, Checa, Yaruquí, El Quinche, Tababela y Guayllabamba.

 

 

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